
El 1 de julio de 2026, Estados Unidos decidió no extender el T-MEC en su forma actual. El tratado continúa vigente, pero las negociaciones seguirán y ya se programó una cuarta ronda bilateral México–Estados Unidos para septiembre de 2026. Los asuntos en discusión incluyen automóviles, acero y aluminio, reglas laborales, seguridad económica y cadenas regionales de suministro. (United States Trade Representative)
En el primer trimestre de 2026, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Baja California y Tamaulipas concentraron conjuntamente alrededor de 54.5% de las exportaciones estatales de México. Además, 92.3% de las exportaciones nacionales correspondió a productos manufactureros. (INEGI)
Han empezado a aparecer algunas señales:
El Banco de México ha identificado que la incertidumbre relacionada con la política comercial estadounidense está desincentivando decisiones de inversión y afectando la percepción de certidumbre de los empresarios. (Banco de México)
El reto
La revisión del T-MEC no solamente afecta aranceles, exportaciones o reglas de origen. También influye en decisiones de inversión, contratación, proveeduría y comunicación interna.
Para las empresas del norte de México, el reto será identificar tempranamente cómo la incertidumbre externa está modificando las expectativas y conductas de trabajadores, proveedores, clientes y comunidades.
Antes de que se conviertan en crisis
Las empresas necesitan algo más que información económica; requieren sistemas de escucha y monitoreo del entorno que identifiquen cambios en la percepción, señales de riesgo y posibles conflictos entre sus públicos internos y externos.
Y conviene hacerlo cuanto antes.
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